viernes 13 de enero de 2012

tres postales para andrea

*

si estos versos no caben en tu boca,
el tiempo es un poema sin sepulcro,
hoy es el mismo día de siempre;
tu boca carcomida de silencio.

pero si el viento sopla de repente,
si el péndulo de sal surge en su brillo,
si tañe tras el tímpano un rubor,
no hay desolación ni hay infinito.

el cielo va poblándose de nubes
con formas insufladas de delirio,
cuál como un velero náufrago,
cuál como una nota eléctrica de jazz.

y flotan en el humo los suspiros.



* *

El secreto del último árbol

Es blanco, como si lo hubiera parido la luna. Está en un rincón de esta herida, sobre tierra del olvido. Podría decirse que habita la noche de esta ciudad, esa región de delirio y silencio, de sombras. Su edad antecede a la memoria, es la señal viviente de lo eterno; la entrada al paraíso es su raíz. Y a su vera yacen trozos mutilados de prodigio, los brazos de ese abrazo, las gotas de esa lluvia, el llanto de sí. Su paciencia es el frío; es el rey de los árboles del valle, es el vestigio de una galaxia mejor.
Es un árbol cansado, que lo ha visto todo, que sabe de muerte, que con los labios y el pelo llenos de rocío se pregunta: ¿este brote, para qué va a venir?


* * *

¿y yo adónde me meto?
¿dónde pongo la vida?
¿qué hago con esta sangre,
qué hago con esta herida?

1 comentarios:

  1. esa última... uff! se queda todo en silencio cuando la leo. qué hacer con esta sangre y qué hacer con esta vida?

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