domingo 22 de enero de 2012
la sobrevida
el mundo es un poco más absurdo y bastante más hostil desde que andrea no está, desde que tiene esa forma tan etérea de seguir estando en la respiración de las cortinas, en el frío de las manos propias y ajenas, en este cuaderno deshojado y marchito que es mi memoria. en los ojos con los que alumbro mis días no me cabe el asombro como no me cabe en el llanto tanta tristeza. como no me cabe en la muerte, ese silencio, tanta bulla, tanta algarabía. tal vez por eso no entiendo las ventanas ni las letras que comunican ni este paisaje de autómotas sobre asfalto. tal vez por eso escribo estas palabras: para nutrir el absurdo, para que las palabras que no me caben en la boca se me desborden. o simplemente porque a ella le gustaba que yo escribiera. tal vez porque aprendí de su voz a gozar de las palabras de sonoridades bonitas, como astrolabios, y a sonreírle a la vida con odio y lascivia. o quizás más bien escribo esto porque sé que más acá de mis ojos, de los suyos, de los tuyos y de los nuestros, están los de ella mirando cuánto la seguimos queriendo y cuánta confusión nos causa esta sobrevida.
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lo leí una mañana en La Habana. llovía.
ResponderSuprimirEl Otro (Roberto Fernández Retamar)
Nosotros, los sobrevivientes,
¿a quiénes debemos la sobrevida?
¿quién se murió por mí en la ergástula,
quién recibió la bala mía,
la para mí, en su corazón?
¿sobre qué muerto estoy yo vivo,
sus huesos quedando en los míos,
los ojos que le arrancaron, viendo
por la mirada de mi cara,
y la mano que no es su mano,
que no es ya tampoco la mía,
escribiendo palabras rotas
donde él no está, en la sobrevida?
http://youtu.be/CzdoDRl8dv0