que sea un poema feroz rugiendo al viento,
que bate campanadas de tu espera.
que sea un alga de sal, tañido y péndulo.
que sea la sepultura de mi infancia.
que sea un callado latido coronado en goce,
la mordedura de un animal hambriento.
que no sea mi vocablo sino mi boca abierta.
que sea todo fulgor, la dinamita
de esquirlas cazadoras embravecidas.
que sea la persistencia de la sed en la sequía
para que se derrame siempre tu sabiduría.
que rime la fragancia, que se abstenga del suelo.
que me manchés el alma.
viernes 16 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

"que sea la persistencia de la sed en la sequía"
ResponderSuprimir"Que no sea mi vocablo sino mi boca abierta" Eso es lo que perseguimos todos. Un verso fuerte y sintético... ay que no pase desapercibido!
ResponderSuprimir