Advertí que en la penumbra se conjuraba un vuelo: desplegaba las alas como un aviso, como una amenaza:
You'll never never be on the right track
until you move along with me
Por eso le dije palabras impronunciables, es decir, mi rotundo silencio; por eso el aire viciado empapaba un olor bañado en mitología. ¿Y si vos emergieras, enterita y envuelta en bufandas multicolores, no del abismo que todos, sino que te destilaras lenta y suavemente de una canción jamaiquina de antaño? ¿Sos lechuza o murciélago, ave nocturna?
Entonces un bit, un cuash, un chsq, un bump que desgranaba el trompetista, y cada cual se bebía su chorro de luz, su dorada ebriedad. Si era posible que aquellos dos pulmones hubieran soplado ese caleidoscopio de viento y sonido durante la eternidad, era plausible, entonces, que aquello era el fin del mundo.Y vos y yo y todos bailando, haciendo de nuestros cuerpos nada más que melodía, porque para eso y no otra cosa habíamos sido convocados.
miércoles 9 de febrero de 2011
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La atmósfera "apocalíptica" me recordó esta canción de T. Waits: The gospel train http://www.jango.com/music/Tom+Waits?l=0
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