El viento pinta con saliva de pinceles nuestro ocaso margarita, nuestro ocaso ensoñación y vértigo. Aquí te traigo el verde y el amarillo, una guirnalda roja florecida, una orquídea de fuego púrpura, una canción colorida. Te traigo el copal que es incienso de mi memoria, ofrendas para tu altar y tu tristeza. Traigo lunares nuevos para desordenar tu cara y tus constelaciones; manos y dientes y nubes y este perverso precipicio. Yo no te traje el mar, pero aquí está, vino a participar de esta novedad.
Vení y te soplo un delirio en cada oreja, vení y te fabrico un arete de artesanía, de dulce, de queso, de rabia, de mi orfebrería. Vení y te cuento la historia de cuando entonces. Vení por mi eco y mi sombra, por mi cansancio. Vení a olfatear no otra cosa que el presente, esta mentira estúpida y milagrosa.
De más allá de mis pies no sé nada y te lo prometo: todo ese vacío, esa selva, esa oscuridad. De más allá de mis pies sólo sé decirte una palabra.

Excelente!
ResponderSuprimirMe encantó la imagen de la saliva de los pinceles.
Hermoso de veras.
Gracias
Gracias a usted.
ResponderSuprimirQué bonito está.
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