domingo 12 de septiembre de 2010

Gau

sol, no entiendes lo que pasa aquí
esto es la noche
Kumbala. Maldita Vecindad.

es de noche, y digo noche, más que invocando a la luna o al susurro gris y persistente de los grillos, porque ha ocurrido el prodigio de las tinieblas. oscuridad. las paredes: sus esquinas, sus colores, sus espejos mentirosos se diluyen en caverna. hay un rito que me late desde atrás de la sangre, un silencio vulnerado y desangrándose. es de noche, y digo noche: se desborda de canción.

- que cantes una canción para llorar- logró decirle, entre apopléjico y rotundamente borracho: entre dormido y nostálgico. en torno, la cantina era un espesísimo espejismo de los que habitan el interior de las botellas. yo pedí más alcohol o lo que fuera. ella miró a la orquesta casi con lágrimas o prediciéndolas, e hizo un gesto, caminó hacia el fondo del escenario, suspiró largo. es un decir: no hay orquestas ni escenarios en las cantinas: en verdad emitió un hipo tóxico de ebriedad y empezó a arañar el insomnio con su garganta.

de pronto, estamos sentados alrededor de un murmullo, de una invocación a los dioses más siniestros, olfateando el terror, sin fuego apenas; escuchando un mensaje codificado, un delirio hecho canción: palabras mudas que nos estremecen la piel, la carne y la conciencia. es una mujer que no ve ni puede ver las cosas de este mundo, que canta desde más allá de nuestro tiempo, de esta cueva, de esta noche, de este frío y soledad que parecen sempiternos. su voz nos atormenta y nos contiene. no tiene nombre y está cantando desde una isla de memoria que no es de ella. su melodía no existe: es nada y todo: triste y negra como un blues; cadenciosa, densa y popular como un bolero; es rabiosa como un punk de adolescencia; mística como un lamento sufí; ronca, virtuosa y prostibularia como un tango de otros tiempos. es un conjuro emitiéndose y aleteando por entre lámparas muertas: un murciélago de infortunio.

es de noche, y digo noche, porque nuestros sentidos están encerrados en el tempo de esa voz, en las flores de humo y niebla que yo imagino que salen de sus labios: los hilos de la existencia que desde ahí se desovillan. es de noche porque no hay un afuera con alumbrado público y alcantarillas. es de noche, y digo noche, porque no cabe la luz en esta cueva.

1 comentarios:

  1. nocturno cuan vivo, la vanidad de la ausencia de luz, la regularidad del evento cada tanto...
    un gusto volver a leerle, hace días que no. Saludos.

    ResponderSuprimir